• 2014: momento de recordar el desastre y la esperanza

    Sábado 22 de febrero de 2014

    En 2014 conmemoraremos dos hitos que han marcado la historia de la humanidad en desastre y esperanza. Por una parte, se cumplen 100 años del inicio de la “Gran Guerra”, aquella que para pesar del mundo sería conocida como la Primera Guerra Mundial. Y también celebraremos 25 años de la la caída del “Muro de Berlín”, el ejemplo tangible de la represión y el resguardo de una de las más terroríficas utopías que nos ha brindado la historia. Ambos hitos son la expresión de aquel pensamiento que conllevó al reemplazo de los individuos a través de la imposición de ideales colectivos y sus nefastas consecuencias.

    En la Primera Guerra Mundial una generación pasó de una paz relativamente estable a una larga confrontación que llevó a la muerte a millones con una máquina de guerra nunca antes vista, que asombraría a sus más férreos defensores. Hombres partirían al frente en agosto de 1914 esperando regresar en Navidad. Lo largo de la confrontación nadie lo esperaba, la industria de paz que tantos avances había brindado en el siglo XIX tomó un giro que nos hizo conocer la guerra de gases, el tanque, el bombardeo aéreo y un sinnúmero de máquinas y técnicas con el objetivo de destruir al hombre, objetivo que no tan sólo se logró en el campo de batalla sino también en el de las ideas.

    Además de las millones de muertes, miseria y destrucción, las consecuencias de esta guerra fueron el fortaleciendo de las ideologías colectivistas y las estructuras planificadas, se perdió la fe en el individuo, su papel como creador y generador de riqueza; esto dio espacios a los experimentos de ingeniería social que produjeron los sistemas totalitarios más sangrientos que ha conocido la humanidad: la Alemania nacionalsocialista, la Italia fascista y la Unión Soviética comunista con sus tentáculos en diferente partes del mundo, que aplicaron las doctrinas socializantes al extremo de reemplazar al individuo por la ideología sin tomar en cuenta el costo en vidas, recursos y con la abierta convicción de que el Estado es la máxima expresión de justicia y redistribución de riqueza.

    La Segunda Guerra Mundial, que fue más sangrienta que la primera, culminó con el fin de la época del totalitarismo germano e italiano. Sin embargo, consolidaría el proyecto soviético que, ante la incapacidad de mantener a sus ciudadanos, crea un muro que divide literalmente una ciudad, un país, un conteniente, en fin, al mundo. El “Muro de Berlín” no es una metáfora, fue una realidad que mantuvo contenidos a millones de individuos y no fueron pocos los que arriesgaron sus vidas tratando que cruzar a Occidente, como tampoco fueron pocos quienes la perdieron buscando la posibilidad de forjar su propio destino, la búsqueda eterna de su propia felicidad y esa libertad de elegir que se les había negado.

    Estos hitos marcan el siglo XX de tal forma que nos deja ese una sensación pesimista; pero, al contrario, es de esperanza, como señaló el periodista e historiador Paul Johnson en torno a la década de los 70 en Occidente: “Aprendimos, una vez más, a valorar la importancia del mercado y del sistema capitalista que surge de él, para crear riqueza y libertad”, es una época de líderes extraordinarios que combatieron sin temor al proyecto totalitario soviético, nos referimos a Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Juan Pablo II, líderes en una época compleja donde literalmente el mundo estaba a un botón de una guerra termonuclear.

    La caída del muro de Berlín, en noviembre de 1989, es la apertura a un mundo de esperanza donde el libre tránsito hacia Occidente no tan sólo representaba trasladarse un par de metros, sino ejercer con fuerza y sin miedo la libertad, aquella fe en el individuo, explorar sus capacidades y concretar sus aspiraciones, la posibilidad de buscar su propia felicidad.

    Son dos extremos de ese siglo XX que comienza con desesperanza y profundo dolor de una humanidad casi destruida con el horror de la guerra y que concluye con la esperanza plena de que no hay muros que contengan el espíritu del individuo, sus aspiraciones y la fuerza incontenible de la libertad.

    Francisco Sánchez Urra
    Analista Círculo Acton Chile

  • A 25 años de la caída del muro de Berlín

    Miércoles 29 de octubre de 2014

    “Para mí, la República Democrática Alemana era mi vida. Yo trabajé, colaboré, desde el primer momento, por la construcción de ese país. Dediqué toda mi vida a ello y es verdaderamente trágico que ya no exista", Margot Honecker señalaba en el año 2012.

    Lo que muchos suelen olvidar es que la atrocidad del sistema totalitario establecido en la República Democrática Alemana, para nuestros jóvenes lectores más conocida como Alemania Oriental, no eran metáforas sino crudas realidades. La construcción de un muro, que algunos denominaron el “muro de la vergüenza” y otros con aires de orgullo “muro de defensa antifascista”, era una de las tangibles pruebas de que cuando el Estado no puede suprimir la libertad de las personas debe encerrarlas.

    El muro de Berlín de una u otra forma representa la terrible herencia de una época en donde se trató de reemplazar a las personas por la voluntad del Estado, aquel que unos pocos burócratas planificaban y aspiraban a decidir por las personas. Cuando el libre tránsito nos es común, la opción de elegir parece algo inalterable y la aspiración a proyectos propios parece a la mano debemos reflexionar de la importancia de la libertad y de qué manera la humanidad aspira a ella.

    No es casualidad que los flujos migratorios de personas se dirijan a países con mayor libertad y mejores condiciones de vida, es lo que se denomina “democracia de los pies”, hace un poco más de 25 años en Alemania Oriental eso literalmente costaba la vida y muchos estuvieron dispuestos a entregarla, por eso la “caída del muro de Berlín” representa un hito tan relevante en la historia de la humanidad, pues, no es tan solo el derrumbe de una estructura sino que es el triunfo de la humanidad en donde la libertad no pudo ser encerrada ni contenida por el Estado.

    En efecto el hito acaecido hace 25 años reafirma el valor de la libertad y confianza entre las personas, la reunificación alemana que tan lejano se vio para una generación es una realidad que ha traído un sinnúmero de desafíos no tan solo en la reconstrucción de ciudades como Dresden sino también en la integración de sus ciudadanos. Es por eso no menor la afirmación que el “muro se abrió”, manteniéndose presente en algunas facetas del quehacer alemán los desafíos por mantener la memoria en torno a tan trágico episodio y fortalecer la democracia. Adicionalmente, el esfuerzo por mantener la tolerancia en vista de un relato terapéutico no tan solo en relación a los horrores del nazismo sino también del socialismo que mantuvo oprimidas a millones de personas.
    Para las nuevas generaciones parece ser una historia de ciencia ficción lo acaecido en el siglo XX, un siglo que nos legó un largo expediente de crueldad pero al mismo tiempo de esperanza en el ser humano, en su capacidad creadora. Fue un siglo donde la libertad tuvo una vez más expresiones y defensores que nunca se han callado, que no claudicaron a la comodidad ni al odio fratricida que muchos propagaban a los cuatro vientos. Nos demostró que la humanidad venció a la guerra y que la libertad no puede ser contenida por el arbitrario deseo de quienes temen a la capacidad de las personas y su legítima capacidad de forjar su propio destino.

    Quienes de una u otra forma sienten nostalgia por aquel sistema inhumano suelen señalar que todo esto era simbólico, pero poco de simbolismo hay en los millones de testimonios y cientos de vidas entregadas en sus alambradas, poco de metafórico había en las ametralladoras, minas antipersonales, perros y guardias que tenían como objetivo impedir el transitar al mundo libre y muy poco de metafórico hay en quienes justifican uno de los totalitarismos más sanguinarios de la historia.

    Francisco Sánchez Urra
    Analista Círculo Acton Chile

  • América Latina: esperanza en la libertad

    Miércoles 12 de noviembre de 2014

    En octubre pasado un grupo de 60 jóvenes, provenientes de toda América Latina, se reunieron en Viña del Mar, Chile, para debatir sobre la libertad y la importancia de la sociedad de individuos libres, todo esto enmarcado en la tercera versión de la Universidad ElCato-Fundación para el Progreso, que contó con la presencia de destacados profesores.

    Fue un gran encuentro donde la esperanza en la libertad y la importancia de las ideas tuvo un gran protagonismo. En esa ocasión se generaron más preguntas que soluciones y eso nos llena de esperanza para quienes creemos en las personas y el ejercicio de la libertad.

    Así es, pues, para quienes creemos en la libertad, en el desarrollo de las aspiraciones y proyectos propios de cada individuo, no buscamos establecer marcos regulatorios o pautas de comportamiento, creemos que cada uno puede construir su propio destino sin la intervención de terceros estableciendo formas de progreso y paz.

    La libertad no es solo economía, es vida, prosperidad, desarrollo humano, filosofía y, más que nada, creer en las personas. Chile en estos momentos se encuentra en una encrucijada, una que pocos países pueden tener, fortalecer una senda de progreso y libertad que ha llevado a este país de América a ser un referente, más de 40 años de trabajo e ideas basadas en la libertad llevaron en una generación a cambiar el rostro del país, o retroceder cediendo al populismo, intervencionismo del Estado y la regulación, con un endeudamiento fiscal en alza, aumentos de impuestos.

    Todo esto se está manifiestando con el descenso en la clasificación internacional. El anuncio de que Chile dejo de ser el país más atractivo para invertir en Latinoamérica, según Doing Business del Banco Mundial, es una señal clara en ese sentido. A esto se suma que su crecimiento económico se estancó en el último año, lo que hace sospechar que en el próximo Índice de Libertad Económica, editado por la Fundación Heritage y el Wall Street Journal, Chile no logrará mantener su séptimo lugar a nivel mundial ni el primero a nivel latinoamericano.

    Para muchos de los presentes es una situación incomprensible y difícil de afrontar, lo importante es que estas instancias de reflexión dan un respiro de esperanza, fuerzas para continuar con la batalla de las ideas y seguir fomentando la libertad. Thomas Jefferson decía que “el precio de la libertad es la eterna vigilancia” y sus palabras son tan vigentes ayer como hoy, los ejemplos sobran y las instancias hay que formarlas, promoverlas y utilizarlas. Hay que debatir y lograr difundir estas ideas, cambiar el clima de opinión pero no para imponer sino para demostrar con toda la evidencia a mano que la libertad, cuando es ejercida con responsabilidad, trabajo y compromiso puede llevar a forjar nuestro propio destino.

    Si los jóvenes se preocupan de estos temas, hay gran esperanza para Chile y el resto de Latinoamérica. En realidad, hay una gran generación que, inspirados en otros, continuará vigilante y apasionada por la libertad, dando la batalla de las ideas y defendiendo con vigor que la llama de la libertad siga encendida.

    Francisco Sánchez Urra
    Analista del Círculo Acton Chile

  • Amnesia al horror

    Viernes 31 de enero de 2014

    Durante las últimas semanas se ha escuchado en forma continua, a veces con odiosa insistencia, a varios personeros del Partido Comunista defender lo indefendible. Por ejemplo, el diputado reelecto Lautaro Carmona, negó la violación sistemática de los Derechos humanos en Alemania Oriental; la diputada electa Karol Cariola declaró admiración ciega a Lenin y su obra; el dirigente comunista Camilo Ballesteros afirmó que en la dictadura cubana “hay una democracia distinta a la chilena”; y no olvidemos que el diputado Guillermo Tellier defendió el régimen totalitario de Corea del Norte.

    La verdad es que estas afirmaciones no son ninguna novedad. Lo inédito es el papel trascendental que el Partido Comunista tendrá en el gobierno de la Nueva Mayoría, ya sea eventualmente integrando el gabinete y, sin duda, con sus votos en la Cámara presidiendo nada menos que las comisiones de Cultura y Derechos Humanos. Por cierto, ¿cuál será la posición del futuro gobierno chileno, ese que –se supone– nos representará a todos, en materia de Derechos Humanos con estos paladines?

    Tengamos en cuenta los hechos. En Alemania Oriental había nada menos que un muro, múltiples alambradas, guardias armados con orden de fusilamiento y otros sistemas bárbaros para evitar la “fuga de ciudadanos”. En tanto, en Cuba hoy los balseros son un símbolo de la desesperación de quienes arriesgan sus vidas en aguas infestadas de tiburones para escapar de una economía planificada, de miserables condiciones de vida, sin libertad de expresión, ni derecho a la propiedad o la organización política. En ambos países, millones escapan del comunismo.

    La “democracia de los pies”, aquella que hombres y mujeres manifestaron arriesgando sus vidas –literalmente– para vivir fuera de esas utopías totalitarias comunistas, es uno de los mejores ejemplos de cómo el ser humano busca forjar su propio destino, aspirando a explotar sus propias capacidades para poder elegir en libertad su felicidad.

    ¿Qué llevó a hombres y mujeres a arriesgar su vida? Principios que para nosotros hoy son muy comunes, como la libertad de expresión, la posibilidad de mejorar a través del esfuerzo nuestras condiciones de vida, el libre tránsito, emprender, la propiedad privada, vivir sin miedo, es decir: libertad. Durante muchos años ésta fue negada, y aún lo es, por el comité central de alguno de estos “paraísos en la Tierra”, establecidos bajo el yugo del igualitarismo y con un terrorismo de Estado que ha cobrado millones de vidas.

    “Tapar el sol con un dedo” es una peligrosa práctica en donde la “amnesia al horror” parece ser otro de los múltiples intentos de reescribir la historia en el establecimiento del mesianismo estatal, ese que asegura que puede elegir mejor que los individuos y que no somos capaces de ejercer la libertad, libertad que añoramos cuando nos es escasa al igual que la buena salud.

    Francisco Sánchez Urra
    Analista Círculo Acton Chile

  • Aquella Navidad de 1914

    Martes 23 de diciembre de 2014

    En vísperas de Navidad y a 100 años de la Primera Guerra Mundial, es imposible dejar de recordar aquel instante cuando en diferentes sectores del frente occidental europeo, miles de soldados sin órdenes ni documentos ejercieron la paz aquella noche.

    Aquella guerra se esperaba que durase tan sólo un par de meses, sin embargo, tras la construcción de las trincheras, los soldados esperaban angustiados el silbato para un ataque infructuoso que sólo generaba mutilaciones y muerte, el conflicto parecía estancado y la diplomacia estaba congelada en reclamos de los diferentes Estados participantes en la contienda, medio centímetro en el mapa significaba miles de hombres en las tumbas, simplemente parecía que nada podría concluir la primera gran guerra de la época contemporánea.

    Sin embargo, la noche de Navidad marcó una diferencia: Soldados de diferentes partes del mundo a lo largo de toda la línea de trinchera que cruzaba Europa comenzaron a cantar villancicos, tímidamente se asomaron fuera de la trinchera y comenzaron a compartir con quienes eran sus enemigos declarados. Es lo que se llama la “Paz de Navidad de 1914″ y que ha inspirado varias películas y cientos de documentales, en efecto es un momento clave en donde la humanidad venció a la guerra, donde el odio fue reemplazado por un espíritu de fraternidad y compañerismo, donde el dolor encontró regocijo sin importar uniforme, idioma o bandera.

    Es el triunfo que paralizo al mundo, dejo estupefactos a generales, cancilleres, políticos y planificadores centrales, dio esperanza a un mundo inundado por el horror de la guerra. ¿Cómo fue posible que enemigos declarados estuviesen en paz? La respuesta tiene que ver con la esencia del ser humano, su condición natural no es el conflicto, no es la opresión es el ejercicio de la libertad que favorece la generación de la paz, fueron simples soldados y no grandes políticos quienes simplemente decidieron estrechar la mano de quienes tenían al frente, confiar en quienes cantaban alegres canticos, en ver a los ojos y sentir que, al igual que “la lucha de clases”, las guerras son hechos artificiales que representan a gobiernos y no necesariamente a las personas que combaten. Marcaron la diferencia y asumieron la responsabilidad, pues no es posible contener nuestra humanidad, es un recuerdo que nos debe traer la luz en una época tan especial, más aun cuando la violencia en el discurso parece ser pan de cada día.

    La Paz de Navidad no fue un milagro. Es la manifestación de la libertad y confianza en las personas que nos ha hecho progresar y desarrollar en los más diversos ámbitos de nuestra historia.

    Francisco Sánchez Urra
    Analista Círculo Acton Chile

  • El Muro de Berlín, el derrumbe del modelo… 25 años después

    Lunes 10 de noviembre de 2014

    Cuando hablamos del muro de Berlín y lo épico de su derrumbe, caída o apertura, nos referimos no tan solo a esa inhumana estructura física sino también al cruento sistema totalitario establecido en la desaparecida República Democrática Alemana. Así es inhumano y totalitario, un régimen que estableció el terror como herramienta para el control de su población, la desconfianza entre las personas y el establecimiento de cruentos sistemas de tortura y supresión de las aspiraciones humanas. Muy poco se suele hablar de este intento de “paraíso en la tierra” por parte de quienes hoy por hoy se autodenominan “paladines de la defensa de los derechos humanos”, en efecto no fueron pocos los chilenos que por la vía del exilio, o auto exilio, arribaron a Alemania del Este posterior al colapso del proyecto de la Unidad Popular, su nula critica o justificación de aquel sistema del terror hasta el día de hoy deja estupefacto por su contradicción o explicación simplista de un “proceso irreversible” que costó la vida de miles de personas y trató de imponer la voluntad del Estado por sobre la legítima esperanza de que cada persona forjara su propio destino y libre búsqueda de su felicidad.

    De esta manera la justificación o simple “amnesia al horror” de la izquierda chilena nos hace meditar que estos regímenes totalitarios no tan solo son justificados sino aspirados por algunos de ellos, no por el hecho de justificar a Cuba, Venezuela o Corea del Norte, sino al tratar de establecer una memoria que sea favorable a sus fines políticos y acceso al poder.

    La República Democrática Alemana, fue en sí un régimen, en donde el rol del Estado era el principal impulsor y controlador de la vida cotidiana y publica, un Estado policial en donde la inmensa red de agentes, informantes y colaboradores hacían dudar de los vecinos, amigos y familiares. El acceso a sus archivos ha entregado evidencia tangible de cómo el terror, la tortura y los juicios arbitrarios eran cosa cotidiana y su objetivo era mantener una población cautiva, temerosa y con una “lealtad a la causa” que permitiese la instauración del “paraíso en la tierra” bajo la consigna de la lucha de clases.

    Sin embargo, aunque trágica, la historia de sus ciudadanos no pudo ser contenida, pues, fueron cientos los que con éxito cruzaron el muro y relataron los horrores de aquel país utópico que muchos veían como modelo, dieron testimonio de la resistencia en la clandestinidad de círculos de lectura, reuniones de escucha de señales de radio de occidente y de qué manera el incontenible espíritu humano esperaba el momento para explotar y ejercer la libertad. De esta forma, es importante comprender que la caída del Muro de Berlín no responde tan solo a una decisión de los jerarcas del bloque oriental por razones de Estado sino también a una incontenible situación social que no iban a poder controlar en el corto plazo, es el espíritu de las personas que ansían libertad que a pesar del terror, los mecanismos de control y la dictadura del hambre impuesta, pueden de todas maneras poner en jaque a uno de los sistemas totalitarios más crueles en la historia del mundo.

    Recuerdo aun siendo niño ver cómo esas personas encaramadas en el muro cantaban y se abrazaban, bebían y vitoreaban, y, en algo que para mí era incomprensible en ese momento, escuché las sabias palabras de mi padre: “el mundo cambio”… así fue, pero al parecer la memoria continúa siendo frágil y conveniente para aquellos que aún enarbolan la bandera de “la lucha de clases” y “los procesos irreversibles”. Son 25 años de aquel instante en que realmente el mundo pareció detenerse y comenzar un rápido caminar al volver a creer en las personas, sin embargo transcurrido ese tiempo también nos hace reflexionar que como caen estos regímenes también vuelven a surgir. Es a lo que se refería Tomas Jefferson: “El precio de la libertad es la eterna vigilancia”, de ahí la importancia de la historia y de hacer presente a nuestros jóvenes que quienes propician el paraíso en la tierra lo hacen con alambradas, muros de concretos y terror. En nuestros tiempos aún perduran algunos muros, otros se están edificando fomentados por el populismo y la demagogia, pero lo importante es tener presente que aunque estos muros pasan desapercibidos ante nuestros ojos es necesario estar alertas y tener claro que la libertad es algo por lo que se batalla desde las ideas cada día, pues, hay modelos que ya pasaron de moda.

    Francisco Sánchez Urra
    Analista Círculo Acton Chile

  • El vanguardismo de Chile amenazado

    Martes 27 de mayo de 2014

    Por más de treinta años, Chile ha sido un referente de la libertad económica no solo para América Latina, sino también para al mundo. El éxito económico de Chile deja claro que cualquier país de América Latina puede superar la pobreza y sumarse a las filas del mundo desarrollado en la media en que adopte políticas orientadas al libre mercado.

    La realidad pura y dura es que la pobreza no se rige por el determinismo: Puede ser superada a través de políticas adecuadas. La mayoría de los países de Occidente y los cuatros tigres asiáticos saben esto perfectamente.

    A pesar de la prevalencia de la izquierda en el entorno político chileno en los últimos veinte años, el modelo económico del país permaneció intacto pese a los esfuerzos marginales para cambiarlo. Pero desafortunadamente Chile ha comenzado a oír los cantos de sirena del socialismo al estilo europeo, sobre todo tras la elección de Michelle Bachelet. Y esta vez hay razones para preocuparse.

    En el corazón del asunto está una izquierda chilena radicalizada tras las protestas estudiantiles encabezadas por Camila Vallejo, diputada del Partido Comunista, que ha propuesto varias medidas que cambiarán notablemente el sistema económico que ha llevado a Chile a la vanguardia de la región. La más destacada de estas reformas es la implementación de la educación “gratuita”, que fue acogida por la presidenta Michelle Bachelet durante su campaña electoral y que está dispuesta a respaldar con una reforma tributaria. De hecho, Bachelet ya aprobó el primer proyecto de la reforma educativa: La prohibición del lucro en las escuelas subsidiadas.

    Cabe destacar que las reformas tributarias propuestas por Bachelet son de corte europeo/socialdemócrata, que consiste en aumentos de impuestos y un conjunto de regulaciones sobre el mercado en nombre de combatir la desigualdad. A simple vista estas reformas parecen ser inocuas, pero cuando se trata del estatismo y la intervención económica, el diablo está en los detalles. Todo servicio estatal que supuestamente es “gratuito” en realidad tiene un costo muy real que recae sobre los contribuyentes.

    El intervencionismo, ya sea el de los Estados de bienestar que caracterizan hoy en día a Europe, o el del comunismo nefasto del Siglo XX, está condenado al fracaso, tal como lo señalo el premio Nobel FA Hayek en su obra maestra, “El Camino a la Servidumbre”. El capitalismo imperante durante finales del Siglo XIX hasta mediados del Siglo XX, antes del establecimiento del Estado de bienestar moderno, es el que en realidad creó los cimientos del éxito económico de Occidente y un nivel de riqueza sin precedentes. Pero nuestros amigos socialistas creen que las cosas sucedieron al revés: Que el Estado de bienestar es la causa principal del éxito económico de ciertos países, especialmente de los países nórdicos.

    Lo que está ocurriendo en Chile, al igual que en el resto de América Latina, no es un suceso aleatorio, sino un esfuerzo concertado de la izquierda de América Latina para desacreditar los éxitos evidentes del capitalismo. América Latina es una región que se ha visto azotada por la intervención económica en muchas de sus formas. Los nefastos resultados de estas políticas son evidentes a simple vista. Sería una tragedia que la región insistiese en cometer los errores del pasado.

    Por otro lado, la derecha chilena, bajo el mando de Sebastián Piñera, contribuyó a desplazar la ventana Overton hacia la izquierda con sus políticas tibias.
    Como Argentina al principio del siglo XX, Chile ahora se encuentra en la vanguardia de la región: Es un país caracterizado por instituciones modernas, alto nivel de desarrollo económico y estabilidad económica. Chile no debe caer en la misma trampa que Argentina sufrió a mediados del siglo pasado. Ahora más que nunca, es hora de que Chile reafirme los principios que lo condujeron a su éxito económico. Básicamente, Chile debería redoblar sus esfuerzos de liberalización al estilo de Hong Kong y Singapur. Esto implicaría rebajar impuestos, quitar barreras burocráticas para la apertura de negocios, y por último, pero no por ello menos importante, acabar con el monopolio de la banca central e instaurar el libre comercio en las monedas.

    Chile atraviesa un momento histórico clave en el que podría optar por ampliar su libertad económica o caer rendido a los cantos de sirena del estatismo. Si opta por esta última posibilidad, se convertirá en otro trágico caso en el que un país fracasa bajo el azote del socialismo.

    José Alberto Niño
    Analista Círculo Acton Chile

  • Las ideas detrás de los errores del Gobierno

    Jueves 13 de noviembre de 2014

    De una u otra forma las críticas al actual gobierno se pueden separar entre aquellas que son circunstanciales y aquellas que se basan en la profundidad de las ideas que hay en las medidas que se plantean. Al respecto complementare “tres errores”, señalados en una columna anterior, con el objetivo de establecer la importancia de las ideas y sus consecuencias.

    En torno a Educación no es tan sólo el ataque al derecho de elegir de los padres, es más aún el valor de la defensa de la libertad y el rol del Estado en educación, pues al afectar el rol subsidiario del estado se está afectando al enorme porcentaje de establecimientos subvencionados, que abarcan más del 54% de la matrícula, también estableciendo un control e impidiendo el surgimiento de nuevos proyectos educativos que generen mayor diversidad y oportunidades de elección.

    Debemos recordar que el rol de la DC, no es una opción, al tratar de mantener sus cuotas de poder dentro del gobierno, su rol como moderador o puente de consenso se ve sumamente limitado tras haber “pagado” su costo al ceder los cupos parlamentarios al Partido Comunista, que por cierto esta sobre representado en el parlamento y con grandes cuotas de poder en el gobierno, no es misterio para nadie que su ideario atenta contra la libertad de las personas y el establecimiento de consensos en el país. No es, por lo tanto, cuestionado el proyecto de la gratuidad en educación superior universitaria, al contrario es su eslogan junto a la demonización del lucro que tantos personeros de derecha también han adoptado.

    En el tema del Empleo debemos ser muy cautos pues esto no tiene que ver con la intención de generar desempleo por parte del gobierno, lo cual es intrínsecamente perverso, sino en las reformas que han limitado la inversión, han generado desconfianza y han hecho de Chile un país menos atractivo para generar emprendimientos e invertir.

    El actual gobierno ha generado empleos, eso es una realidad, engrosando el aparato público, lo que nos debe preocupar es que ya siendo una realidad la Reforma Tributaria y anunciada la reforma laboral, los conductores de nuestro país han errado en la implementación de ideas que claramente atentan contra la generación de riqueza, emprendimiento y la misma propiedad privada, quienes pagan los costos de este afán de redistribución son todos los habitantes del país, no tan solo unos cuantos, las tasas de desempleo son solo una señal dentro de múltiples indicadores económicos que se manifiestan en el desarrollo de la vida de millones de chilenos.

    Concluyendo con Políticas Públicas hay que ser claro que, a pesar de ser tema de primordial importancia la seguridad, salud o Transantiago, nuevamente se cae en superficialidades que no tienen que ver con el fondo de las ideas, como por ejemplo el rol del Estado y cuando éste tiene un papel interventor más amplio que la aplicación de éstas, como la generación de bonos y la instauración de un sistema de bienestar que en pocos años nos tendrá ahogados, éstas tienen que ser entendidas dentro de las lógicas que son concebidas, cuando son inspirados por la premisa de la redistribución de riqueza y la demagogia nos lleva al abismo y “he ahí la madre del cordero”, el tema de seguridad no se resuelve con mayor presencia del Estado, al igual que el de salud y el Transantiago, hay que generar un espacio para que las personas sean libres de elegir, generar instancias libres para que problemas públicos también puedan ser solucionados con la participación de personas y que la oferta en salud aumente para que así se pueda generar mejores condiciones para todos sus usuarios.

    Los errores del gobierno no están en sus acciones circunstanciales, sino en la base errada de no creer en las personas, la fatal arrogancia de aquellos que creen saber más que el resto de las personas para decidir por ellas y esa necesidad de establecer al Estado como “mesías”.
    El error del actual gobierno es pensar que sus habitantes no son capaces de valorar, vivir ni ejercer la libertad. Por lo tanto, en este ámbito no pasa por un cambio de ministro, decisiones o estrategia, sino que por un cambio de ideas, esas mismas que creen en las personas, su capacidad de forjar su propio destino y buscar su propia felicidad, la de una sociedad de individuos libres y responsables, que favorezcan la paz, el dialogo y el progreso.

    Francisco Sánchez Urra
    Analista Círculo Acton Chile

  • Todo Chile en modo Mundial

    Jueves 12 de junio de 2014

    A poco del inicio de la Copa Mundial de fútbol, parece que el frenesí de uno de los espectáculos más hermosos del deporte rey acapara todas las conversaciones. Algunos recesos momentáneos en relaciones amorosas —y hasta las “reuniones laborales”— curiosamente aumentarán a partir del 12 de junio. Nuestro país nuevamente se enfrenta a un desafío mundial y ya algunos sueñan con ver a la selección chilena en la final levantando la copa, otros más pesimistas sólo piensan en cómo pasar la primera ronda o se preguntan qué papel desempeñará nuestra selección en Brasil.

    Lo cierto es que todos somos protagonistas de otro desafío que hace mucho estamos jugando y que de a poco nos ha llevado a posicionarnos a nivel mundial. Esa prueba es mayor a la copa de la FIFA o la Copa América y trae beneficios para todos sus habitantes: el desafío de alcanzar el progreso.

    Al igual que en un partido de fútbol, nadie sobra en el camino hacia el progreso y las estrellas brillan, Alexis Sánchez y Eduardo Vargas en la delantera asombran y arrastran a todo un equipo hacia la victoria. Los toques de media cancha, como lo hace Marcelo Díaz, que de una u otra forma generan maravillosas jugadas, la defensa necesaria y siempre atenta permitiendo que no nos pasen goles como lo hace Gonzalo Jara y Mauricio Isla, es donde cada uno de los individuos juega para todo el equipo sin importar la posición. Lo genial de este juego es que funciona en una cancha con reglas claras y que permite que todos jueguen demostrando sus propias capacidades. Es un espacio llano para la creatividad, donde cada jugada es fundamental para alcanzar el objetivo y el árbitro vigila atentamente las jugadas dentro del marco establecido sin impedir que cada una de las personas desarrolle sus habilidades o sorprenda al público con jugadas dentro del marco establecido.

    En el fútbol las reglas son claras y el juego sucio efectivamente lleva a la expulsión, aunque efectivamente los árbitros siempre son cuestionados y pocas veces aplaudidos. En cambio, en la vida diaria, algunos evaden las reglas, rompen o pretenden cambiarlas y muchas veces son aplaudidos o justificados por quienes aspiran a hacer lo mismo. Para encaminar el progreso, las reglas se deben cumplir y cada uno tiene que decidir en qué momento utilizar sus destrezas y así sumar a todos en un abrazo de triunfo. Es fundamental que estas reglas estén claras en todo sentido y se respeten para garantizar el juego limpio. Todos estamos llamados a convertir un gol en algún minuto o asombrarnos con arqueros atacando en el área chica rival o con un defensa evadiendo a todo el equipo contrario, lo cierto es que nadie está excluido de realizar un emprendimiento, generar una idea novedosa y de cambiar el mundo.

    Es de esta manera que quienes emprenden un desafío día a día, sueñan con la búsqueda de su propia felicidad a través de su esfuerzo y trabajo duro, también tienen mucho que demostrar y así inspirar a otros, ¿acaso no es lo que buscamos al ejercer la libertad? Pues al elegir entre varias opciones dentro de nuestras posibilidades estamos decidiendo entre opciones que otros generan y así casi en forma imperceptible todos nos relacionamos.

    Chile en “modo mundial”… ¡Obvio! Estamos en una final constante cada día y todos participamos en una fiesta que no necesita invitación, la cancha nos espera y el mundo está expectante, como cada uno de los habitantes del país que es capaz de forjar libremente su propio destino frente a este desafío… Nadie está en la banca, todos estamos incluidos, hay que atreverse a jugar.

    Francisco Sánchez Urra
    Analista Círculo Acton Chile

  • Un centenario cuento de Navidad: la paz de Noche buena de 1914

    Miércoles 24 de diciembre de 2014

    Estamos acostumbrados a que en estas fechas se reciten los típicos cuentos de Navidad, fantasías hechas para la entretención de los niños. Pero no es esa clase de cuentos que amerita narrar esta vez. Es nuestra pretensión conmemorar un cuento que no tiene nada de irreal, pero mucho de increíble.

    Si en 40 años no hubo ninguna guerra significativa en suelo europeo se debió a que en buena medida hubo un clima hegemónico de Libertad. Pero la Paz propiciada por la abstención política en favor del libre intercambio cultural y económico entre los pueblos, luego se vio amenazada y finalmente aniquilada por una creciente actividad estatal de las distintas potencias europeas que se propusieron cautivar sus mercados coloniales (lo que, por supuesto, incentivaba a una competencia colonialista mucho más violenta) y a reestablecer las barreras comerciales. Como adelantara Bastiat, si los bienes no cruzaban las fronteras, lo terminarían haciendo los ejércitos. Y cuando los medios diplomáticos se agotaron, se cumplió la sentencia de von Clausewitz de que “La guerra es la continuación de la política por otros medios”. Después de un capítulo de Paz en la Historia Europea, estalla la primera Gran Guerra del tiempo contemporáneo.

    Por la ignorancia propia de la inexperiencia bélica, de estrategas a rasos todos pensaron que la Gran Guerra estaría resuelta en cuestión de meses, pero los movimientos de las primeras semanas al poco pasar se estancaron. Para los generales todo se volvió infinito, mientras que en triste paradoja todo se volvió fugaz para los soldados que eran arrojados al campo por el silbato de los oficiales y tumbados en este por la metralla del enemigo, si acaso no tenían la suerte de solo sufrir mutilaciones enredados en el alambre de púas. Medio centímetro de avance en el mapa significaba decenas de miles de hombres en las tumbas, simplemente parecía que nada podría satisfacer la sed de sangre del conflicto ni mucho menos ponerle fin.

    En este contexto de decepción, angustia, dolor y sobre todo de cansancio del odio que, haciendo honor a la “magia” que rodea a la fecha, es que en la Noche Buena de 1914 los soldados del frente occidental deciden espontáneamente, y en rebeldía de sus indemnes superiores, pactar una tregua. Partió con entonaciones internas de melancólicos villancicos, los que a cien metros de distancia eran perfectamente audibles por la facción enemiga. Luego comenzaron a coincidir estas canciones, identificando melodías que por supuesto portaban distintas letras. Le siguieron tímidas señales de banderas blancas y desenlazó en atrevidas exposiciones por sobre las trincheras de cuerpo entero, cosas estas que no fueron sino pasos de fe en medio de la desesperación.

    La maravilla de este cuento radica en que, lejos de ver en los ojos ajenos la enemistad, los soldados vieron en el ojo del prójimo un reflejo de su propia Humanidad. El universal sentir de la Navidad pudo inundar lo que hasta hace horas eran los campos de lucha y muerte. Este suceso ha inspirado decenas de películas y documentales, y en efecto es un momento clave en donde el clamor de Libertad y paz inscrito en nuestra propia composición humana venció a la guerra y a la coacción estatal, donde el odio fue superado por un espíritu de fraternidad. El dolor fue reemplazado por un regocijo al que no le importó mucho el color del uniforme ni las barreras de lenguaje. Lo que viene después es la bella continuación de este cuento: sepultura de los cuerpos de los amigos caídos en combate, liturgias compartidas entre distintos credos, competencias deportivas, cantos alegres y cuanto más, hechos que en algunos lugares se extendieron hasta bien entrado Enero de 1915.

    Pero este excepcional cuento también es excepcional en su fin, no termina con un “felices para siempre”. Toda esta sucesión de hechos increíbles sucede bajo la total incomprensión de los políticos, generales e industriales amigos del gobierno. Es la tendencia de quienes tienen poder el asfixiar cualquier intento humano de Libertad. Sin embargo hemos de recordar que ese día la Humanidad venció a la guerra. El pacto de paz fue entre personas ordinarias nacidas en libertad, que ejercían esta última en los actos cotidianos de bondad y cooperación antes del enfrentamiento bélico, fue un reclamo de lo que les pertenecía por derecho propio. En el tiempo presente es de provecho conmemorar este maravilloso suceso para tener conciencia de cuál es la reacción de los hombres libres ante circunstancias en que se les arrebata su propia opción de elegir y sus sentimientos humanos más básicos de solidaridad y fraternidad.

    Francisco Sánchez Urra y Joaquín Rodriguez Droguett
    Analistas Círculo Acton Chile